Tres investigadores hablan de las dificultades para seguir adelante después de que sus proyectos quedaran detenidos por la falta de fondos. Algunos tomaron la decisión de irse del país.
Entre el desconcierto y la desidia, tres investigadores rosarinos del Conicet expusieron la realidad que atraviesan por los recortes de presupuesto y el congelamiento de subsidios estatales. Las opciones que evalúan pivotean entre el autofinanciamiento y la búsqueda de nuevos horizontes y por eso lamentan la pérdida de una nueva generación de científicos, donde la única salida que asoma otra vez es el aeropuerto de Ezeiza. «Es una película distópica, terrorífica e irreal, porque es realmente inexplicable lo que están haciendo», lamentaron.
Adriana Giri es bioquímica egresada de la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas (FCByF) de la UNR. Hizo su doctorado en Ciencias Microbiológicas en el laboratorio de retrovirus humanos del Instituto de Microbiología de la Universidad de Génova (Italia). Realizó estadías de investigación posdoctoral en los Institutos Nacionales de Salud (Bethesda, Estados Unidos) y en el Centro de Biotecnología Avanzada (Génova, Italia).
Actualmente es investigadora independiente del Conicet y está a cargo del grupo de virología humana con el que, entre otros logros, caracterizaron el genoma completo de tres grupos alfa de coronavirus en murciélagos de la Facultad de Derecho. Ahora trabaja en analizar el viroma de personas para poder detectar y mitigar el riesgo de psoriasis, aunque anticipa que ese trabajo quedará en veremos hasta nuevo aviso.
Taihú Pire egresó de la licenciatura de Ciencias de la Computación de la UNR y en 2017 viajó a Buenos Aires para realizar un doctorado en robótica puesto que en Rosario no existía esa especialidad.
En 2018 viajó a Londres para trabajar en el grupo investigación en una start up, Slamcore, y en 2019 recaló en Madrid para trabajar en ese mismo campo de investigación en Occipital, una empresa de origen estadounidense, hasta que en 2021 volvió para seguir apostando por desarrollo tecnológico el país y de Rosario.
Es el responsable del laboratorio de Robótica en el Instituto Cifasis de la Siberia. Como investigador asistente y profesor adjunto en la licenciatura de Ciencias de la Computación, cuenta que su proyecto de navegación autónoma de robots móviles (PUE 2016) se encuentra detenido a partir de la falta de fondos.
Victoria Alonso es investigadora adjunta del Instituto de Biología Molecular (IBR) del Conicet. Se encuentra dentro del equipo comandado por el investigador Esteban Serra y en su campo aborda los distintos procesos que ocurren en un grupo de componentes del Trypanosoma Cruzi (parásito del mal de Chagas).
Victoria ingresó como investigadora en 2019 al Conicet y pasó por un trayecto de subsidios de dos convocatorias (2019 y 2021 otorgados por la Agencia I+D+I. «Lo que salió esta semana nos confirmó lo que ya sabíamos que se estaba dando en la práctica: que no van a desembolsar fondos de proyectos en curso», lamenta.
En ese marco, sostuvo que aún recibió el desembolso de una cuota y no sabe qué ocurrirá de aquí en adelante, teniendo en cuenta. Dentro del equipo en el que lleva a cabo su investigación se encuentran una estudiante de la licenciatura Biotecnología, quien se encuentra abordando su tesis de grado; y un becario doctoral, cuya beca finaliza el año que viene.
FUENTE: La Capital